1.12.08

CHAU, CHAU APURIMAC

Cogí mis chivas, chapé mi taxi y terminé subiendo al bus. Quince horas después ya estaba en mi contaminada, bullanguera y siempre estresante Lima. Atrás dejé once meses de chamba en un lugarcito de la sierra del Perú que me dio mucho. Ah, verdad, también dejé a unos amigos. Aquí, algunos de ellos.

BERTHA. Todas las mañanas o´clock con los frugales desayunos y el chisme en punto. Es tan ingeniosa para sacarle el jugo a cada moneda, que debería ser ella quien conduzca los programas alimentarios en Apurímac. Con Bertha alcanzaríamos el “Hambre Cero”. Mi pata, mi causa, mi amiga. Esa mi tía!!!

MAYRA. “La cómplice”. Con ella nos hemos tomado tantas fotos como chelas se zampó en este 2008. Juntos le dábamos sentido a esa frase de “Dime qué fotos te tomas y te diré quién eres”. Tanta empatía tuvimos, que hasta nos quitamos juntos de Abancay. Suerte con tu licenciatura bruja… y también con tu “quetejedi”, jejejej ¡!!

GRISELA. Si a estas alturas de mi vida logré por fin ser parte de un equipo campeón, ha sido por la Grise. “Oe Hugo, ven pes a jugar”, me decía. Ya pue. Me animé, pichangueaba y un buen día resulté siendo campeón de voley mixto. Siempre rezaba para que mi carita no se cruzara delante de un mate de “la more” porque fijo que me desfiguraba.

PAUL Y CARLOS. Entre mis amigos comunicadores, mis patas de confianza definitivamente. Dúo con un solo pliego de reclamos: combinado, picarones y anticuchos en el parque Ocampo. Hasta ahora no entiendo por qué a Pilco le llamaban "mala traza". En él siempre vi a un periodista “recorrido” en su oficio.

“Oe Carlitos, qué chévere lo de tu campamento loco. Seguro fueron días llenos de sexo, alcohol y drogas”. Me dijo: “bueno, fue un campamento excitante, sí, pero por la presencia del Señor. Fue un campamento de mi Iglesia”. Plop, ese día te me caíste loco, jajajja.

LUCHITO. “Cuerpo a tierra”, dijeron, y luchito se echó a dormir. Fue el día de la práctica de tiro organizado por la PNP de Abancay. Director del diario Chaski y empresario exitoso, don luchito fue un colega risueño y respetuoso siempre. Nunca me negó un espacio de su periódico para publicar mis textos personales, salvo aquel sobre la salida de Alvarez Rodrich de Perú 21. Pero era comprensible don Luchito, no se preocupe.

ELA. Doblemente excelente. Diez puntos como profesional y amiga. En muy corto tiempo me gané su confianza y yo casi le regalé la mía. A pesar de mi testarudez, siempre tuve en cuenta sus observaciones y sugerencias. Todas, absolutamente todas, me sirvieron mucho.

INÉS. Fue mi única amiga en Abancay, fuera de las oficinas del Gobierno Regional. Profesora de educación inicial con una chamba bien comprometida en Curahuasi, era “enorme” jugando voley. Es tan sencilla que su casita tenía unas 5 hectáreas de terreno. Asu !!!

HUGO, PILAR Y HUGUITO. Mis patas de siempre, con la prolongación de su amistad regalada en estos once meses allá, en Abancay

Bueno, faltan algunos nombres en este textito, pero es que aún no pasan por caja pes, jejejej.

En fin, le agradezco a mis amig@s y a tod@s aquell@s compañer@s de trabajo que me hicieron sentir como en casa en Apurímac, la tierra del dios que habla.

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