7.11.08

QUÉ TAL CHANCHO !!!

Encontré a mi pataza en el chat del gmail. Entre el “hola bruja”, “como tás”, “qué novelas”, y antes de llegar al “te extraño un huevo”, le compartí mis ganas de escribir sobre “el chancho”. Para qué le dije eso!!! “Ta, que mañoso que eres”, me dijo.

Zas!!! Como cuando estalla una burbuja de jabón, mis ganas de escribir sobre un cachoso, estruendoso y bien ejercitado eructo (llamado popularmente “chancho”) lanzado sin roche por una escolar de unos 10 años, se fueron transformando aceleradamente hasta tomar la forma de glúteos.


Caballero nomás. La distracción era sugerente, como sugerente lo es para millones de hombres que, en la crónica competencia de senos vs. nalgas, consideran que éstas últimas son las partes más sensuales de la anatomía femenina.

Este “chancho” es reconocido, entre otras cosas, por su importante aporte al ejercicio muscular del “machazo”. Cada día, y sin caer en negligencias, cada uno de los músculos del cuello de millones de hombres se fortalece con el vaivén motivado por el paso de “ellas”. De igual manera, favorece el sentido de la vista y el desarrollo acelerado de la zona diestra del cerebro, al generar verdaderos hervideros y ebulliciones en la cacerola de la imaginación masculina.

El “chancho” está compuesto por gluteus maximus, medius y mínimus, y dependiendo de la performance que desarrollen pueden ser considerados “chanchos”, “chanchitos”, “chanchazos”, “lechoncitos”, o simplemente “ta, qué rochosa”.

Tiempo atrás, y en plan de joda, mi mejor amiga y yo recreábamos el tema de “los chanchos” y hacíamos una primariosa clasificación sobre el punto. Así, los habían desde los eufóricos hasta los deprimidos; los guerreros y los cobardes; los coquetos y los uraños; los serios y los chistosos; los panudos y los rochosos… entre otros.

Pero, en la idea de buscar la rigurosidad en esta clasificación, y por el respeto que se merecen los usuarios de esos cuellos que cada día se estiran para la respectiva contemplación, aquí les presento una tipología más trabajada:

TIPOS DE "CHANCHO":
De llamarada: chiquitos y quemados.
De médico: los ves y te curas.
De chifón: esponjositos, esponjositos.
De aspirina: planos y con raya en medio.
De mesa de planchar: planos y quemados.

De arquitecta junior: planos, planos y mal hechos.
De cuarto de callejón: metidos, metidos y hasta el fondo.
De columpio de parque: colgados y muy usados.
De pera: colgados, pero buenos.
De durazno: redondos, sonrosados y aterciopelados.
De ciencias sociales: tienen mucha historia y todos los reconocen.
De cebolla: están para llorar.
De tomate italiano: buenos y colorados.
De vendedora celosa: se mira, pero no se toca.
De los intis de Alan: muy devaluados.
De Kung Fu: cunfun… didos con la espalda.

Mi pata, la bruja, puso de manifiesto una vez más la riqueza de nuestro lenguaje. De un casual eructo o chanchito que se destapó una colegial, terminé escribiendo sobre su parónimo "chancho", peruanísimo término que siempre motiva la aténción del respetable.



2 comentarios:

Club Sport Los Andes Orcotuna dijo...

para que no digas que no lelemos tus cronicas ok bueno pero puedes mejorar...

Estela dijo...

ME PARECE AUTÉNTICO Y ESO ME BASTA