23.11.08

SEXO SIN AMOR

“Apuesto mi alma a que la mayoría de ustedes ha tenido, al menos alguna vez en su convulsionada historia, sexo sin amor”, dije. Asu mare, todos mis patas sentados en aquella mesa del comedor de la tía Katty paralizaron sus cubiertos (a punto de entrar a sus bocas), contuvieron la respiración y me miraron con cara de ¿qué pasuuuuuu?

Aquí (en Abancay) los periódicos de circulación nacional llegan por las noches. Franco, sin cochineo. Los canillitas (en su mayoría niños) venden los diarios luego de las 7 de la noche. Por ello, me he acostumbrado a leer los diarios por Internet. Así, “navegando” he llegado a conocer los llamados blogs, y se me ha hecho rutina repasar algunos de ellos, como el de Esther Vargas (http://blogs.peru21.pe/sexonosex), editora de Ciudad de Perú 21 y siempre recordada por haber sido la profe “animada a renunciar” por los directivos de la universidad San Martín de Porras por hacer uso de su legítimo derecho a ser lesbiana.

Ese día justo leí un “post” de Esther en el que animaba a los lectores a recordar el mejor “faenón” que alguna vez hubieran tenido en un “telo”, sexo de cualquier tipo, hasta “sexo con amor si quieres”, sentenciaba. Asu, qué fuerte!!! Y más abajito, en tono de “recordar es volver a vivir”, escribía: “cómo olvidarte del telo donde dos cuerpos sudosos y desconocidos se sorprendieron de tener tan buen sexo sin siquiera conocerse”.

Precisamente, este conjunto de frases las metí en la mochila de mis pensamientos y las lancé en modo ráfaga en el comedor. El sexo sin amor, el sexo practicado con alguien conocido a medias, el sexo por el puro gusto de pasar un buen momento. Al principio, sí pues, fue motivo de bromas de corto, mediano y grueso calibre (es la primera reacción cuando se habla de sexo, no se han dado cuenta?) Pero, ya después llegó el momento del deschave, de ver quienes defendían sus convicciones con "chaira en mano", y quienes se hacían los puritanos, porque mi supuesto es que la mayoría de los que están leyendo este "hueving" ha tenido varios lances sin amar. Veamos.

LOS UNOS. Como han de suponerlo, fue una amiga (mujer pues) la que enarboló el sustento de “el sexo tiene que ser con amor, ambos tienen que conocerse, quererse, sentir algo lindo, porque sino, lo único que pasa es que se animalizan, dejan de ser humanos, y se dejan llevar por el puto instinto; así no es la cosa pues”.

LOS OTROS. Tenía que ser un varón (usualmente esta opinión viene de ellos, aunque conozco a algunas de ellas que piensan casi igual). Sin subestimar la opinión de mi amiga, argumentó con detalles varios la “opción natural” de las personas a lograr el disfrute sexual sin compromiso afectivo alguno, “porque ni es delito, ni debería ser pecado; ese es otro error histórico de la iglesia, habernos almacenado en nuestros cerebros lo inmoral que es tener sexo sin amor”.

TAMBIEN ELLOS. Y por supuesto, como siempre, hay los grises, los flexibles, los del no pero sí. Aquellos que decían que “lo uno no quita lo otro. Pueden haber momentos en tu vida –como en la juventud, por ejemplo- que te das la licencia de realizar un respetuoso faenón con alguien que no necesariamente te ha robado el corazón. Y no tienes por qué sentirte poca cosa. Pero también es super tener sexo con la persona a la que amas. Pero, a ver, sean francos pe, acaso el orgasmo no es igualmente espectacular amando o no a la persona? Qué diferencia hay pues? El sexo sin amor también es rico. Solo que, manito, hay que cuidarse de las enfermedades. Pero por lo demás, todo bien”.

Imaginarán que la conversa de nuestra mesa animó a varios a jalar su silla para acoplarse a esta efervecescencia. No cabe duda que el sexo vende, jajaja.

Y ya pues, ahora dile a tus adentros: ¿consideras que el sexo sin amor es malo, inmoral, pecaminoso? ¿crees que quien lo practica o ha practicado es porque se le han extraviado algunas tuercas de su cerebro? Déjate de estrecheces y deschávate pues!!!

15.11.08

QUÉ TAL CONCHA !!!

Así pudo ser la tapa de Perú 21 este sábado. Y pudo ser así, porque así acostumbraba a titular don Augusto. Y con toda razón pudo abrir así el diario ese día luego de la miserable invitación a la renuncia que le hiciera el directorio del poderoso Grupo “El Comercio”.

Qué tal concha. Así debe haberlo tomado Augusto Alvarez Rodrich, un economista de 49 años que se hizo colega nuestro en la misma cancha, y aunque no somos parte de su club de fans, reconocemos el gran trabajo que realizó al frente de Perú 21 en estos seis años de esfuerzo periodístico, y que lo llevó a ubicarse entre los diarios con mayor credibilidad en este país.

Qué tal concha, pues. Dar por concluido de forma tan grosera el servicio de un comunicador cuajado, que se enfrentó a la dictadura en sus momentos más gansteriles, que se fajó en los tiempos en que las papas quemaban, cuando los lumpen Vladi y Fuji le ponían ruedas al país para tirárselo.

Qué tal concha. Decirle “chau pes manito” a don Augusto (y junto a él, a Laura Puertas, la directora de “Cuarto Poder”), solo por contarle sistemáticamente al país cómo la mafia del partido de gobierno estaba en pleno faenón, tirándose un megabilletón en petromancha y al más alto nivel.

Qué tal concha pues que este “chau” a don Augusto sea consecuencia de la alianza de “El Comercio” con el poder político de turno. ¿Dónde estaba el espíritu de cuerpo? No pues. Otra vez, misma costumbre de antaño la corporación periodística que lidera el “decano de la prensa peruana”, estaba allí, arrastrado con cachosas rodilleras ante el partido de la estrella del que don Víctor Raúl ya estaría renegando.

Qué tal concha. Bien pudo haber titulado así don Augusto, porque tendría “dos dedos de frente” como se denominaba aquel programa que llegó a conducir en Frecuencia Latina hace unos años; porque andaba “sin pelos en la lengua”, slogan que hizo popular el diario que tuvo a su cargo; y porque seguramente no pudieron ni "aceitarlo", ni convencerlo de recibir su "honorario de éxito".

Bueno pues, una vez más el fantasma de la mordaza cunde entre los medios. Así que, ya pues, caballero nomás, luego del remezón que produjo entre los colegas periodistas la salida de don Augusto de Perú 21, el sábado tuve que conformarme con leer en la tapa de mi diario de 80 céntimos el título recontra refrito de “Bajó la gasolina”. Qué tal concha para poner como primicia este dato recontra ranceado. ¿O tú no lo sabías?


7.11.08

QUÉ TAL CHANCHO !!!

Encontré a mi pataza en el chat del gmail. Entre el “hola bruja”, “como tás”, “qué novelas”, y antes de llegar al “te extraño un huevo”, le compartí mis ganas de escribir sobre “el chancho”. Para qué le dije eso!!! “Ta, que mañoso que eres”, me dijo.

Zas!!! Como cuando estalla una burbuja de jabón, mis ganas de escribir sobre un cachoso, estruendoso y bien ejercitado eructo (llamado popularmente “chancho”) lanzado sin roche por una escolar de unos 10 años, se fueron transformando aceleradamente hasta tomar la forma de glúteos.


Caballero nomás. La distracción era sugerente, como sugerente lo es para millones de hombres que, en la crónica competencia de senos vs. nalgas, consideran que éstas últimas son las partes más sensuales de la anatomía femenina.

Este “chancho” es reconocido, entre otras cosas, por su importante aporte al ejercicio muscular del “machazo”. Cada día, y sin caer en negligencias, cada uno de los músculos del cuello de millones de hombres se fortalece con el vaivén motivado por el paso de “ellas”. De igual manera, favorece el sentido de la vista y el desarrollo acelerado de la zona diestra del cerebro, al generar verdaderos hervideros y ebulliciones en la cacerola de la imaginación masculina.

El “chancho” está compuesto por gluteus maximus, medius y mínimus, y dependiendo de la performance que desarrollen pueden ser considerados “chanchos”, “chanchitos”, “chanchazos”, “lechoncitos”, o simplemente “ta, qué rochosa”.

Tiempo atrás, y en plan de joda, mi mejor amiga y yo recreábamos el tema de “los chanchos” y hacíamos una primariosa clasificación sobre el punto. Así, los habían desde los eufóricos hasta los deprimidos; los guerreros y los cobardes; los coquetos y los uraños; los serios y los chistosos; los panudos y los rochosos… entre otros.

Pero, en la idea de buscar la rigurosidad en esta clasificación, y por el respeto que se merecen los usuarios de esos cuellos que cada día se estiran para la respectiva contemplación, aquí les presento una tipología más trabajada:

TIPOS DE "CHANCHO":
De llamarada: chiquitos y quemados.
De médico: los ves y te curas.
De chifón: esponjositos, esponjositos.
De aspirina: planos y con raya en medio.
De mesa de planchar: planos y quemados.

De arquitecta junior: planos, planos y mal hechos.
De cuarto de callejón: metidos, metidos y hasta el fondo.
De columpio de parque: colgados y muy usados.
De pera: colgados, pero buenos.
De durazno: redondos, sonrosados y aterciopelados.
De ciencias sociales: tienen mucha historia y todos los reconocen.
De cebolla: están para llorar.
De tomate italiano: buenos y colorados.
De vendedora celosa: se mira, pero no se toca.
De los intis de Alan: muy devaluados.
De Kung Fu: cunfun… didos con la espalda.

Mi pata, la bruja, puso de manifiesto una vez más la riqueza de nuestro lenguaje. De un casual eructo o chanchito que se destapó una colegial, terminé escribiendo sobre su parónimo "chancho", peruanísimo término que siempre motiva la aténción del respetable.



3.11.08

Y VIO DIOS QUE ERA BUENO

DICE EL GENESIS
"... Y el sétimo día vio Dios que todo era bueno y decidió descansar.
Pero, con lo sabio que es, al final de la tarde se dio cuenta que hacia falta un detalle que termine de iluminar al mundo. Entonces, levantó la mirada hacia el cielo lleno de hermosas estrellas, cogió con ternura una de ellas, la descolgó del firmamento, la tendió en una cuna de Pueblo Libre, y le dio por nombre DANIELA.
Entonces, solo después de ver que todo, absolutamente todo era perfecto, descansó Dios".

Bienvenida sobrina!!!
Felicitaciones Tito y Cecilia, y todos aquellos que rebozan de alegría por la llegada de la primogénita.

LA LLUVIA CAE, CAE

Cuando al que escribe, le llega altamente la lluvia!!!

Esta mañana caminaba. Subí presuroso a una vereda, cuando un auto conducido por un hijo de puta pasó acelerado sobre un charco de lodo y zas!!! me dejó salpicado de rocío oscuro. Ta mare, artista el maldito, había dibujado un mural en mi terno azul !!!


Maldito el chofer, pero también malita la lluvia. Y es que toda la noche llovió. Como en los últimos tres días, llovió. Llovió tanto que en la madrugada desperté por el toc, toc de la lluvia repicando en el techo de mi room. Tanto así sonaba el repique de la lluvia que parecía un chorrito de agua corriendo al lado de mi oreja. Tanto así que el frío que viene con ella me acalambró cada uno de los diez deditos callosos de mis pies y adoquinó las frazadas. Ta mare, qué frio!!!

Taba asado. Como asado me pongo cada vez que llueve aquí. Como asado anduve cada uno de los días de la temporada de lluvia en que nos retábamos juntos, la miraba y me miraba de reojo. La lluvia y yo. Ya pes pasa, me decía. Pérate un toque pes aguafiestas, le respondía yo. Igualito, siempre me ganaba, como me suelen ganar muchos. Empapado, embarrado, derrotado. Así quedaba yo. Y ella, la lluvia, Ay... siguió jodiendo!!!

Tengo una amiga a la que le gusta la lluvia. "Chévere la lluvia", dice. Ya pes. Hoy, ahí taba la lluvia, y tú ¿dónde estabas para mandarla al carajo? !!! Ahí estaba la lluvia, esperándote como aquamán en la puerta para abrazarte con cariño. Ahí taba la lluvia para reirse de tu paraguas, paralluvias, paranada. Ahí taba la lluvia para jugarse una apuestita con tus tabas a ver si penetraba hasta los poros de tus pies y jugaba Yan Ken Po con tus falanges. Ahí taba tu lluvia, sacándole la lengua a tus lentes sin limpia parabrisas. Ahi taba pe, esa lluvia que te saca cachita limeñito de garúas. Ta mare, qué jodida esa lluvia!!!

Más peor todavía. La jodida lluvia, que se vino después de un buen tiempo, llegó junto a los días grises, esos que los sicólogos explican como deprimentes. Esos días que hacen de tus problemas, los peores de tu historia. Esos grises que te entristecen la vida, le bajan la llanta al espíritu y te estrujan el alma congelándote hasta el tuétano. Debe ser por eso que después de un tiempo me pongo a escribir. Porque si no lo hago, seguro me pongo a llorar.

Y la lluvia? Ya la conozco. Ya me conoce. Hoy jugaremos a que yo te mojo, yo nica te dejo. No jodas !!! Mañana, espero hacer las pases con ella porque subiré al Ampay, cerquita al nevado, a tratar de hablar un rato con el Ché, a ver si negocio el perdón del pliego de faltas que guardo en el bolsón oscuro de mi vida.

"DA PASE PE SONSO"

Cuando la fiesta del futbol se hace en Manchay

Faltan unos minutos para las tres de la tarde. El sol calienta la tierra de las calles polvorientas de Manchay. Sentado sobre una piedra degusto el partidito de fulbol entre el "Deportivo Morropón" y "Los Sicodélicos" de Huancayo. Es un duelo a muerte. No se enfrentan doce jugadores, sino la dignidad misma de los migrantes del norte y centro del país residentes en este distrito que pareciera el fin del mundo, pero que curiosamente está a cinco minutos del exclusivo distrito de La Molina.


La cancha de futbol es una alfombra. Una alfombra de polvo muerto, cuidadosamente señalizada con tiza. Los que visten como del "Barza" son los norteños. Los sicodélicos no tuveron padrinos para la indumentaría, así que los organizadores les han prestado unos chalecos rojos. La tribuna está a media caña. Unos 80 expectadores, cuyas butacas se encuentran en la misma falda del seudo cerro que rodea a la cancha. Ah, por cierto, la cancha ha sido acondicionada para el futbol, porque antes fue un gran forado como esos que vemos en el centro de Cerro de Pasco. Un abismo causado por quienes explotaban hormigón en los 80 y que dejaron la zona como si los meteoritos hubiesen caido sobre él.


Allí estamos, en las faldas de la subida de este forado, sentados sobre piedras, ladrillos o la misma tierra. Algunos, con más cartel, tienen un toldo que los protege de "este clima de miérda, primero hace frío y ahorita este calor", dice Calín (un grandulón de peinado rasta sentado a mi costado). Con toldos o sin ellos, igual todos éramos acompañados por los perros que husmeaban entre las dunas de basura que habían allí mismo, unos 20 metros más abajo, en la faldita de la subida; o los pollos que picoteaban buscando encontrar algo entre la tierra. El aguatero para su camión. Baja, hace la pichi detrás de una casa hecha con palos -como la mayoría allí- y se sienta sobre una piedra intentando descansar después de haber repartido unos dos mil litros de agua entre los vecinos.

Llegué al partido a mitad del segundo tiempo. En esos minutos donde los hinchas agonizan con cada jugada de sus ídolos. Calín era hincha de los de Morropón. Como iban ganando, gritaba con más ganas. Dirigía sin ser DT, corregia jugadas sin saber mucho de fútbol, pero sí conocía bien a los jugadores. Por eso, llamaba su amigo mediocampista "Martín, cachaburra, juega bonito". Cuando erraban algún pase "a estos hay que meterles candela por malos"... "no saben cómo, pero van ganando". Del lado contrario también había quien alentaba la estrategia. Una señora, de unos 40 años con un polo rojo que evidenciaba lo subida de peso que estaba, arengaba a "Los Sicodélicos" para que "jueguen, "suban", "da pase pe sonso". De nada valió. Sus centellantes dirigidos fueron vencidos por los reyes del Chifle.

El árbitro, de impecable camiseta verde olivo, short entalladito y zapatillas que no dan cuenta del color por el polvo que las alberga, da el pitazo final. Me despido de Calín y le pido a "Jordan", un niño de unos 9 años, un chupete de chicha que lo vende a veinte céntimos "de maiz y con agua hervida". Le saco la bolsita y le digo "dónde la boto" y me señala el basurero comunal, el que está abajito pues. Hago la finta, me guardo la bolsita en la mochila y empiezo a caminar con mi chupete en una mano, mientras que con la otra debo abrirme camino entre las docenas de moscas que me adornan.

Seguro que luego vendrá la chupeta (porque bares abundan por aquí), pero igual, como todos, aquí el pueblo tuvo su domingo de fiesta. Total, después de la dura chamba de la semana, hay que darle gusto al diablo.


EL ABANCAY QUE DEJE

Anoche subí a un bus y poquito a poco iba dejando atrás ese techo abanquino completamente estrellado, que a veces hace fiesta cuando lo sacuden los rayos y vibran los truenos.


Por unos días me alejé de ese cielo azul que despierta conmigo completamente moteado por nubes de formas diversas. Dejé allá, en el corazón de Apurímac, esa lluvia que cae sonora, que recorre tu cabello y humedece cada poro de tu rostro.

Menos mal que estoy acá, y no allá donde la gente te dice buenos días, te sonríen y levantan su sombrero en señal de respeto.

Dejé allá esa ciudad donde caminas a tus anchas a cualquier hora, por aquí y por allá, sin preocuparte de que un ladrón te diga "ya causa, la vida o la plata?".
Por fin me vine a Lima y dejé -a 15 horas de camino- el aire que te susurra, que te refresca, que te acompaña. Dejé, menos mal, el solcito que te abraza y abriga, ese que no te quema en esta temporada.

Por unos días descansaré de esa montaña toda verde que me saluda cada mañana al despertar, que se asoma por mi ventana y me dice cada día "loquito, bienvenido al paraiso".

A LA POLICIA SE LA RESPETA

Mil veces sancionados, pocas veces reconocidos. Ese parece ser el destino de los hombres y mujeres que integran nuestra Policía Nacional de Perú.

Se trata de efectivos que exponen su vida a diario, mal pagados y en condiciones bastante precarias, y que por la bajeza de algunos malos elementos de la institución viven bajo el estigma de la coima, el abuso y la ineficiencia.

Pero, tal estigma se cae a pedazos cuando en nuestra calidad de periodistas somos testigos de los esfuerzos que a diario realiza la Policía Nacional manteniendo el orden y la seguridad pública.
Pero más aún, desarrollando una serie de acciones de prevención e información precisamente para evitar la propagación peligrosa del delito. Tal es el caso del reciente curso-taller denominado “Policía y Periodismo” organizado por la Policía Nacional en Apurímac y que convocó a más de veinte periodistas de los diferentes medios de comunicación locales.

Esta actividad, una más de las tantas que ejecutan como proyección social, ha posibilitado al periodismo local conocer con mayor detalle la misión y funciones de la PNP, así como aspectos vinculados a delitos y faltas, primeros auxilios, prevención en seguridad ciudadana y procedimiento de la investigación criminal, temas que claves que nos permitirán desarrollar mejor nuestra función informativa y educativa.

El periodismo se nutre fundamentalmente de lo que denominamos fuentes informativas. En nuestro medio lo son el gobierno regional, las municipalidades, la fiscalía, la gobernación, entre otras instituciones, que nos proveen de información fundamental para mantener informada a la población. Es precisamente, en este esfuerzo, que cayó como anillo al dedo la realización de esta capacitación promovida por la PNP.

Me resulta destacable la inclusión en el curso de un motivador módulo de tiro y explosivos, que nos permitió en carne propia conocer los riesgos que corre el personal policial en sus labores defensivas.

Como parte de ese grupo de periodistas que tuvo el honor de participar en este esfuerzo de la PNP, me es imperativo reconocer a quienes hicieron posible esta importante actividad. Principalmente, al Jefe de la Región Policial Apurímac, Gral. PNP Oswaldo Hernández Revollé, promotor de este tipo de novedosas iniciativas.

Con el mismo espíritu, destacar el trabajo del Técnico PNP Moisés Luna, entusiasta operador de estas iniciativas y a quien siempre vemos poniendo el hombro para dejar bien en alto la imagen de su institución.

Igualmente, a todo el personal que hizo posible la realización exitosa de este evento, el mismo que se realizó en el marco del 80 aniversario de la Asociación Nacional de Periodistas y el cuarto de la creación de su filial en Apurímac.

WELCOME TO HUAMPANI o chapa tu combi y te bajas en guampaní

El Centro Vacacional Huampaní es lugar de esparcimiento y distensión (o un hueco para acordarte de que tienes mil cosas más que hacer antes de que te entierren). Para dirigirse hasta allí bastará con manejar aproximadamente 40 mintutos en su auto teniendo a Bob Marley y su "Could you be love" como fondo musical ( o sino chapas tu combi en Grau, rezar para conseguir el asientito para soportar los 100 minutos de viaje, con la única satisfacción de escuchar la cancioncita de Sonia Morales, esa que dice "perdóname si yo te hago llorar..." ).

Usted podrá alojarse en los acogedores bungalows matrimoniales ubicados en zonas privilegiadas del Centro a un módico costo de 25 dólares por noche (o miras tu bolsillito, cada vez más frío por lo vacío que está, y le dices a la causita de la recepción: cholita, ¿a cómo me dejas esos cuartitos de los edificios? 48 soles tan caros. Mira que tan con baño común y la tele hay que pelearla entre todos los pirañas que duermen allí !!! ).

Ya hospedado en Huampaní, podrá hacer uso de las parrillas, realizar competencias en los chachicars o en las cuatri motos, cabalgar en ejemplares pura sangre, navegar en los siempre románticos botes pedalones, o divertirse sanamente en nuestros juegos de mesa como el ping pong, fulbito de mano o billar ( o conformarte con subirte a tu columpio, tu sube y baja, tu resbaladera o trepar una soga con nudos que está debajo de la casa del árbol... porque estos son los únicos juegos por los que no pagas ni una luca. ).

Para acabar su noche, ustedes podrán desestrezarse acudiendo a nuestra discoteca - karaoke, donde encontrará un vitral de bebidas acorde a su estirpe (o caleta nomás metes un Saltapatrás bajo tu casaquita "adedos" y le bajas cinco luquitas al disyoquei pa hacerle un homenaje a Yoni con "aquel arbolito, donde está escrito..." ); Otra posibilidad es salir a respirar el aire puro del centro de Chaclacayo degustando el tradicional pollo a la brasa, pizzas, helados, o algún aperitivo apropiado al momento (pero si no, te compras tu anticucho de tres palitos por una luca y un emolientito en bolsa, y te sientas en la banca de la plaza de armas hasta que el momento exija una chatita de aguardiente y su respectivo aguadito antes de ir al sobre).

No olvide degustar los mejores platos típicos y tradicionales en nuestros restaurantes o centros de atención en campo, donde por supuesto encontrará la cíclope Pachamanca 8 sabores estilo casa (o si no, saliendo de guampaní, después del puentecito hay desayunitos a 3 lucas con su lomo saltado, su café y tres panes; y su almuercito a 5 lucas con entrada, segundo, postre, refresco y la musiquita de Radio Felicidad, 88.9, las mejores canciones de tu vida... laaaaarga, juráaaasica y cansaaaada que has tenido !!!)

TACORA YA NO ES EL DE ANTES !!!

Ayer tuve la gran oportunidad de recorrer Tacora, oportunidad que ya quisieran o debieran tener muchos estudiantes de sociología, antropología, periodismo u otros afines.

Para empezar, tengo que confesarle mi sorpresa de descubrir la primera cuadra de la avenida Aviación completamente libre al tránsito vehicular. Personalmente lo consideré noticioso, sorprendente después de cuatro décadas de costumbre de mirar desde el cruce con la avenida Grau las chucherías que estaban a la venta en tacorita o al "choro que ya le está cayendo, mira!!!". En ese momento comenté con Jorge, compañero de aventura, que "Tacora ya no era el de antes".

Luego de esta primera impresión, la búsqueda fue obligada. En medio de una casi uniforme separación entre vendedores, allí estaban, a los lados, guardados en depósitos o en calles transversales y más en las paralelas. Los vendedores de pelotas de basket a cuatro soles con su respectivo ¿cuánto das?; taladros rompetodo a 25 soles, "pero quedemos en quince pues"; triángulos de peligro para auto a tres soles la unidad, el par por cinco (y tanto para nada, termino diciendo la vendedora); "activado, activado a cien lucas"... estaban los celulares de telefónica, con números fáciles de recordar todavía; un cochecito de bebe de la casi inalcanzable marca Gracco a cincuenta soles "para Patty"; zapatos del tipo lagarto (esos de nuestros abuelos) impecablemente lustrados, zapatillas recien lavaditas en los baldes de pinturas Anipsa (esa que promociona Viviana Rivasplata), ositos de peluche (a tres soles con su limpiadita), una cabina de venta de Bellsouth, una raspadillera, un par de medias que se le escapó a un vendedor, diez, cien, mil cosas más, tan sencillas como inimaginables pensar encontrar en tan estrechos espacios.

Luego de un buen rato de caminata, el hambre nos pasó la voz. Así que Jorge se animó por "un caldo de gallina, pe". Había de todo precio: a sol sin presa y por cincuenta céntimos más "con troncha". Y por supuesto, por el bien de la salud, la respuesta fue "no pues, tas loco". Más allá estuvo el "cebichito fresquito", la "chanfainita a cincuenta, a cincuenta", y para pasarla una kola a "setenta con todo y envase".

De los amigos de lo ajeno, nada. Derrepente fue por el buen consejo de mis amigos de acá que me sugieron "vistete así como para que pases desapercibido" que ninguno se fijó en mí. Ninguno, salvo el vigilante de la peatonal del MIMDES que me recordó que "señor Hugo, está prohibido entrar con buzo al edificio".

El saldo: 8 soles de taxis, nada de compras, Jorge no se intoxicó con su caldo de gallina, y mi impresión de que si nuestros padres regresaran dirían conmigo "Tacora ya no es el de antes".

JABON MAYO O LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL???

Esta historia trata de experiencias vistas a cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Exactamente en los distritos de Pampamarca y Yanaoca, ubicados en la Provincia de Canas, microcuenca de Jabón Mayo, Cusco. Se trata, pues, de la sierra sur del Perú, en tiempos de helada y escasez de agua; territorio donde el “universalismo básico” no se conoce, pero sí la decisión, ingenio y perseverancia de los comuneros y sus familias que les han permitido alcanzar niveles de vida cercanos a los que muchos ya quisiéramos. Tal vez sea esa luz que muchos buscan al final del túnel.

DESPERTAR EN PAMPAMARCA
Esa mañana desperté en Pampamarca, en casa de don Leonidas Cote. Me pasó la voz muy temprano. Abrí la puerta y sencillamente el cielo era espectacular. Así como los vemos en los cuentos: un celeste intenso moteado con nubes blancas. Aunque ya asomaban los rayos del sol, la sensación de frío era fuerte. Tanto así que Leonidas me invitó a lavarme haciendo uso del agua calientita que salía por su caño???. Sí, efectivamente, era agua caliente, agua cuya temperatura solo era posible alcanzar gracias a un ingenioso sistema de manga creada a un ladito de la leña de su cocina mejorada. Con este sistema, Leonidas, su familia y los visitantes pueden disfrutar de agua caliente durante los ratos en que su cocina estaba prendida y hasta un buen rato después de apagarla. Conversamos un rato más dentro de su Cocina aprovechando que hace mucho no alberga el humo que antes desprendía su cocina tradicional de leña, especialista en impregnar de hollín todo lo que encontraba a su paso. De ello se felicita Leonidas porque está convencido que el cambio le significó más ingenio que gasto, y que los beneficios para la salud y la vida familiar son muy importantes.

Se hace tarde. Leonidas se va al campo, y yo a la casa de la señora Gumercinda Catunta. Con algo de suerte, llego poco después que ha ordeñado a “Diana”, su vaca de unos 500 kilos que da diariamente unos doce litros de leche. Así como “Diana”, Gumercinda tiene otras cinco vacas bien alimentadas y con buena producción de leche. Al notar mi sorpresa por la producción, Gumercinda me cuenta que antes no era así; que tenía más animales pero todos mal alimentados y que, por eso, daban menos leche. Un buen día se decidió por lo mejor: menos animales, pero bien alimentados. El resultado es la cantidad y calidad de la leche que ahora obtiene. Le compro una jarrita del lácteo y, de inmediato, aprovecho en visitar a su vecina, la señora Elisa, para comprarle el pan que ella misma ha preparado en el horno de su casa, el mismo horno que utiliza la comunidad para producir un rico y calientito pan para los hijos de los comuneros.

Satisfecho por tener leche fresca y pan calientito, salgo presuroso al predio de Alodia Lazo, y compro el Yogurt natural que cada mañana prepara junto a su familia, y que permanente vende a la municipalidad de Pampamarca para ser utilizado en el Programa del Vaso de Leche. Según ella, la idea es que la leche se compre allí, se transforme allí y se comercialice allí, “para que el dinero se quede aquí y nos sirva a los de aquí”. Con todos estos manjares, llego a casa de Teodoro Catunta quien la noche anterior me invitó a desayunar en su casa. Si bien yo invito la leche y el yogurt frescos y el pan caliente, Teodoro me invita un pedazo de queso fresquito que preparó hace poco con la leche de su vaquita que acababa de parir, y que por cierto tiene un sabor riquísimo, diferente al queso común.


HISTORIAS DE COMUNEROS
Luego de este suculento y natural desayuno, preparado con todo lo que los comuneros de Pampamarca producen, Teodoro Catunta me invitó a recorrer su chacra que hace mucho dejó de ser regada por el sistema a gravedad “porque malogra la tierra” y ahora es acariciada por las gotas de agua que caen de sus aspersores “que riegan parejo y con lo necesario el terreno, porque aquí hay que aprovechar cada gota de agua”. Orgulloso recorre los surcos de su parcela y me va enseñando una a una, algunas de sus casi 30 variedades de papa que ha logrado obtener, producto del ingenio y la perseverancia, porque “o te quedas sembrado toda tu vida la misma papa, o generas valor agregado con la variedad y la calidad”.Dejo a Teodoro y aprovecho la mañana para visitar a la Asociación de Mujeres de Pampamarca. Las encuentro en plena reunión de trabajo, dando cuenta de las mil y una historias que les ha tocado vivir hace poco porque “a las mujeres no nos hacen caso” cuando la comunidad tiene que tomar decisiones. “Ha sido bastante difícil que nos tomaran en cuenta en el Presupuesto Participativo”, por lo que les resultó casi imposible, “aunque por fin se logró” que les aprobaran el proyecto de Crianza de Cuyes de diez mil soles para el 2007.

Para finalizar este recorrido, visito el predio de don Valentín Ayma. Tiene unos cuarenta años, quince de los cuales los ha dedicado a concretar su gran sueño. Sentado en los troncos que esconde su amplio establo, escucho atentamente sus secretos y experiencias que le han permitido a él y a su familia ir paulatinamente superando la pobreza. Valentín me cuenta que es un Yachachiq, es decir, un experto en enseñar a sus hermanos campesinos con increíble facilidad. Haciendo uso de unos planos de su predio pegados en su pared de adobe y con un palo como puntero, me cuenta con lujo de detalles que hace 15 años tuvo un sueño y su sueño pasaba por superar sus condiciones infrahumanas. Que su predio era desordenado, sin ningún tipo de planificación. Que tomó una gran decisión junto a su familia, y que tuvieron un proyecto de predio y ese fue su norte. Que la iniciativa, el ingenio y la perseverancia le han permitido superarse como persona, como padre y como maestro de campesinos. Ahora los frutos están a la vista: pasto y ganado mejorado, alimentación familiar asegurada con su biohuerto, ingresos económicos con la transformación de productos, entre otras cosas.

La mañana se va volando. Recuerdo entonces que don Eustaquio Sonqo me había invitado a su casa a comer un pescadito frito. Y no es una trucha, se trata mas bien de uno de los 30 peces carpa que él mismo cría a campo abierto en su predio ubicado en Yanaoca. “Es algo que no se podría creer, porque según los ingenieros este tipo de peces solo podrían sobrevivir en acuitoldos”, protegidos del intenso frío que los maltrataría a esa altitud. Sabiendo que el almuerzo está próximo, Eustaquio me entrega un recipiente que contiene un Encurtido de Hortalizas que usualmente su familia prepara y comercializa con los vegetales que le produce su biohuerto, que para él es su Centro Familiar de Seguridad Alimentaria.


VALENTIN Y SU COSECHA DE GAS NATURAL
A esta hora el sol quema, tanto como el hambre. Es la hora del almuerzo y me encuentro en el predio de Edilberto Cusi. Hospitalario como es, Edilberto tiene listo un buen trozo de carne de una vaquita que él mismo se encargó de nutrir con el pasto mejorado que siembra en sus chacras hace ya varios años, al igual que casi todos en su comunidad de Iromoko, tierra de la heroína Micaella Bastidas. Para cocinar la carne, nos valemos del Primus de Valentín Ayma cuyo combustible es el gas???, Sí, gas. Y no de un balón de gas, sino de un gas que filtra de una innovación llamada Biodigestor, un sistema de gases que se producen por la descomposición -al interior de una gran bolsa- de los restos fecales de los animales. La carne está lista y el almuerzo ha de ser comunitario. Las compañeras del Centro Comunal de Seguridad Alimentaria de Pampamarca, organización que se preocupa permanentemente por la alimentación de los niños de la comunidad “para que puedan estudiar bien y crecer sanitos”, traen la ensaladita que han preparado con la lechuga, brócoli, tomate, zanahoria y betarraga que han cosechado de su Fitotoldo. La sobremesa fue larga, llena de historias y plagada de sueños.


PELOTEANDO CERCA AL CIELO
Llegan a la casa de Edilberto, unos visitantes de la sierra de Lima que llegan para conocer “experiencias innovadoras”. Como Yachaquiq que es, les hace una pasantía por su predio. Autoridades municipales distritales, líderes comunales y jóvenes lo escuchan con emoción. Terminada la visita nos proponen jugar un partido de fútbol. A casi cuatro mil metros sobre el nivel de mar, lo pienso dos veces. No hay categoría Pre Infarto, pero el espíritu de confraternidad se impone. Colocamos las piedras que corresponden a los arcos, un balón nos cae como del cielo y 10 jugadores se echan a correr tras él. Con la lengua afuera, pero lleno de orgullo doy cuenta que mi equipo ganó el desafío por 8 goles a 5.

Llega el final de la tarde y, luego de la larga caminata y el partido de fútbol, le pido a Teodoro Catunta que me preste su ducha. A casi cuatro mil metros de altura, siempre cae bien un duchazo con agua caliente. Esto no es difícil conseguirlo, porque hace mucho Teodoro instaló una terma solar en su casa. Se trata de sistema compuesto por unos 15 metros de manguera negra enrollada sobre una superficie de aluminio que se expone al sol. Su regadera, de donde se desprenden unos hilos de agua parejos, fue confeccionada con una botella descartable de gaseosa a la que se le hizo finos agujeros con una aguja de zapatero.

Las estrellas revientan el manto negro del cielo. El frío obliga a terminar el día abrigándome el rostro con un pasamontañas. Teodoro, muy amable siempre él, me invita nuevamente a descansar en una de las habitaciones de su predio. Pero no es cualquier habitación. Es una cuyas paredes atrapan el calor del día a través de un sistema llamado Trombo y que no son más que agujeros fabricados con botellas plásticas empotradas en paredes teñidas de negro. Todo bajo un vidrio expuesto al sol. Cuando el astro rey se retira, esos agujeros son tapados, permitiendo mantener el calor interior de la habitación. En esta habitación, las “cholas” o bolsas de agua caliente son completamente innecesarias.


Cierro los ojos y allí, en Yanaoca, a 3950 metros sobre el nivel del mar, empiezo a imaginar en qué pasaría si todos los pueblos desarrollaran experiencias como las que me tocó ver y disfrutar este día. Experiencias logradas a punta de ingenio y perseverancia, organización, alianzas y algo de presupuesto. Esta muestra, auténtica del Desarrollo de Capacidades, sería como encontrar la luz al final del tunel???